Hormonas sexuales y la libido

Hormonas sexuales y deseo: Cómo influyen en la libido

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No siempre es cuestión de ganas; a veces es química. Puede que hayas notado que hay semanas en las que el deseo aparece sin buscarlo y otras en las que parece que se ha ido de vacaciones. Eso no es casualidad: detrás de ese vaivén hay un complejo entramado de señales químicas que tu cuerpo envía constantemente. Tus hormonas trabajan en equipo con tu cerebro para decidir, casi en secreto, cuándo y cómo se enciende el deseo. Entender cómo funcionan las hormonas sexuales te ayuda a comprender por qué hay días que todo fluye y días que todo cuesta. La hormona adecuada en el momento adecuado puede marcar la diferencia entre sentirte conectado con tu sexualidad o sentir que algo no encaja. Y aunque no lo parezca, gran parte de esa regulación ocurre en el cerebro, el verdadero centro de mando del deseo. Aquí en Jaloo te lo explicamos todo a detalle; sigue leyendo y no te pierdas de nada.

🔍️ ¿Qué son las hormonas sexuales?

Para entender el deseo, primero hay que conocer a los protagonistas. Las hormonas sexuales son mensajeros químicos que producen principalmente las gónadas (testículos y ovarios) y, en menor medida, las glándulas suprarrenales. Esta comunicación entre glándulas cumple funciones esenciales para regular el ciclo menstrual y muchos otros procesos del organismo. Por otro lado, la hipófisis, una pequeña glándula en la base del cerebro, actúa como el director de orquesta: envía órdenes para que los ovarios y los testículos se pongan a trabajar.

¿Cuáles son las principales hormonas sexuales? 

Las tres principales son la testosterona, los estrógenos (en sus distintas formas, como el estradiol) y la progesterona. Y aquí va una verdad que conviene repetir: todos los cuerpos producen las tres, solo que en proporciones diferentes. No son «de hombre» ni «de mujer»; son de todos. La producción de cada una varía según la edad, el momento del ciclo y otros factores, pero su presencia es universal. 

Entre estas señales también destaca la FSH (hormona foliculoestimulante), la encargada de activar la maduración de los óvulos y de coordinar, junto al resto de hormonas sexuales, el ritmo del ciclo. Cada una cumple funciones específicas y, cuando alguna se desajusta, el equilibrio se tambalea. La función principal de este sistema es regular la reproducción y el desarrollo sexual, pero su influencia va mucho más allá: afecta al estado de ánimo, la energía y, por supuesto, la libido.

Y aunque solemos asociar la testosterona con lo masculino y los estrógenos con lo femenino, esa división es más social que biológica. Las hormonas sexuales femeninas y las hormonas sexuales masculinas coexisten en todos los cuerpos.

✨️ ¿Qué hace realmente la testosterona?

La testosterona es la principal reguladora del deseo sexual en todos los cuerpos, cumple múltiples funciones en el organismo, y su influencia se despliega en dos frentes fundamentales:

🔹 La gran reguladora del deseo (en todos los cuerpos)

Una de sus principales funciones es actuar como el eje central del deseo tanto en hombres como en mujeres. Su acción no depende solo de un órgano: el cerebro interpreta constantemente los mensajes de estas hormonas para decidir cuánto deseo sentimos en cada momento. Lejos de ser una hormona exclusiva, la testosterona interactúa con otras hormonas para modular la libido y las conductas sexuales, así lo confirma el artículo Molecular basis of androgen action on human sexual desire (Daniele Santi et al., 2018), publicado en Molecular and Cellular Endocrinology.

La revisión científica de Nguyen, Leonard y Hsieh (Testosterone and Sexual Desire: A Review of the Evidence, 2022) detalla que sus receptores se expresan en el hipotálamo, la amígdala y la corteza prefrontal, áreas que gobiernan la motivación y la búsqueda de recompensas. Es decir, si la testosterona fluctúa, el deseo se resiente. Esto demuestra que las funciones cognitivas y emocionales del deseo dependen directamente de estos niveles hormonales.

🔹 Niveles altos en hombres, niveles bajos en mujeres, pero igual de importantes

Es un hecho fisiológico que los hombres producen mucha más testosterona, mientras que las mujeres la generan en menores dosis desde los ovarios y las glándulas suprarrenales. Sin embargo, que los niveles sean más bajos no significa que sean menos relevantes, en las mujeres, esta hormona es crucial para la libido y el bienestar general. En los varones, además de regular el deseo, la testosterona es indispensable para la producción de espermatozoides y la fertilidad, consolidándose como una de las hormonas sexuales masculinas por excelencia. Sin niveles adecuados de testosterona, la producción de espermatozoides puede reducirse, comprometiendo la fertilidad; por ello se le considera una de las hormonas masculinas más determinantes, junto con el resto de hormonas sexuales.

Su impacto no es solo mental. La testosterona potencia la iniciativa sexual y mejora la respuesta física del cuerpo. Los déficits de esta hormona se asocian con fatiga persistente y apatía, según diversas investigaciones. En mujeres posmenopáusicas, por ejemplo, según la investigación de Juliana M Kling (Testosterone for the Treatment of Hypoactive Sexual Desire Disorder in Perimenopausal and Postmenopausal Women, publicado en Obstetrics & Gynecology, 2025), la terapia con testosterona puede ser modestamente beneficiosa para el tratamiento del trastorno del deseo sexual hipoactivo en pacientes seleccionadas. Estas funciones hormonales explican por qué, tanto en hombres como en mujeres, cuidar los niveles de testosterona resulta clave para sostener el deseo.

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📌 ¿Cuándo baja y qué se siente?

🔻 Factores que hacen bajar la testosterona:

  • Edad: En hombres, desciende alrededor de un 1% anual a partir de los 30-35 años. En mujeres, la caída se acentúa durante la menopausia.
  • Estrés crónico: El cortisol, la hormona del estrés, suprime la testosterona de forma directa.
  • Sedentarismo: La falta de movimiento reduce la producción de esta hormona.
  • Alcohol en exceso: El consumo elevado interfiere con el eje hormonal.
  • Falta de sueño: Dormir mal altera los ritmos de secreción de las hormonas sexuales.

Todos estos factores afectan el delicado equilibrio de tus hormonas y pueden desencadenar más de una de las siguientes señales.

📉 Síntomas de una testosterona baja:

  • Fatiga persistente y falta de energía.
  • Menor iniciativa sexual y descenso del deseo.
  • Respuesta física más lenta o débil.
  • Cambios en el estado de ánimo (irritabilidad, apatía).
  • Disminución de la masa muscular y aumento de grasa.

🤭 Estrógenos: Mucho más que una hormona femenina

Su papel en la libido

Los estrógenos (y en particular el estradiol) son mucho más que «hormonas sexuales femeninas». Mantienen la sensibilidad de los tejidos genitales, regulan la lubricación y la respuesta vascular, e influyen en el estado de ánimo y la conexión emocional con el deseo. Además, cumplen funciones determinantes en la ovulación, ya que trabajan de la mano con la FSH para preparar al aparato reproductor para una posible fecundación. Una de sus funciones clave es mantener la salud del tejido vaginal y uretral, lo que afecta directamente a la comodidad durante las relaciones sexuales.

En mujeres jóvenes, por ejemplo, investigaciones como el estudio de Roney y Simmons (Hormonal predictors of sexual motivation in natural menstrual cycles, Hormones and Behavior, 2013) han demostrado que los niveles de estradiol se asocian positivamente con el deseo sexual. Este vínculo confirma que las hormonas sexuales femeninas no solo regulan la reproducción, sino también la manera en que experimentamos el placer. Cuando los niveles de estradiol son adecuados, el deseo fluye con naturalidad; cuando bajan, aparecen sequedad, menor sensibilidad y, en ocasiones, distancia emocional a nivel del cerebro, donde estas moléculas modulan la percepción del placer.

Estas hormonas también participan en la función del ovario y en la regulación del ciclo menstrual, sin olvidar su impacto en la salud general de los ovarios. Este mismo ciclo menstrual depende de un delicado vaivén entre la FSH y otras hormonas, lo que explica por qué la libido puede variar de una semana a otra. Sin ellas, el aparato reproductor no funcionaría correctamente, y la fertilidad se vería comprometida. Pero su influencia va más allá de lo reproductivo: afectan a la piel, los huesos y, por supuesto, al deseo.

📌 ¿Cuándo bajan y qué pasa?

🔻 Factores que hacen bajar los estrógenos y el estradiol:

  • Menopausia y perimenopausia: Durante esta transición, los ovarios reducen drásticamente la producción de estrógenos y progesterona. El estradiol, la forma más activa de estrógeno, disminuye de manera progresiva.
  • Postparto y lactancia: Los niveles de estradiol caen de forma significativa tras el parto, especialmente durante la lactancia, lo que puede afectar a la lubricación y al deseo.
  • Anticonceptivos hormonales: Su uso se asocia con una disminución de los niveles de estradiol y otras hormonas circulantes.
  • Ejercicio en exceso y trastornos alimenticios: El ejercicio físico extremo, combinado con una ingesta calórica insuficiente, puede alterar el eje hormonal y reducir la producción de estrógenos.
  • Insuficiencia ovárica prematura: Problemas genéticos, enfermedades autoinmunes o tratamientos como la quimioterapia pueden hacer que los ovarios dejen de funcionar antes de los 40 años.

Cuando estos niveles caen, la FSH suele elevarse como respuesta compensatoria, alterando aún más el ciclo menstrual habitual.

📉 Síntomas de unos estrógenos bajos:

  • Sequedad vaginal y molestias: Disminución de la lubricación que puede causar ardor, picazón y dolor durante las relaciones sexuales (atrofia vaginal).
  • Menor sensibilidad y deseo: La falta de estrógenos puede disminuir el interés por el sexo.
  • Sofocos y cambios de humor: Son síntomas clásicos de la disminución de estrógenos.
  • Fatiga y dificultad para concentrarse: El cansancio y la niebla mental son frecuentes cuando los niveles de estrógenos son bajos.
  • Cambios en el ciclo menstrual: Períodos irregulares, más largos, más cortos o que desaparecen.

🔴 Progesterona: La hormona que frena el acelerador

Su función en el ciclo y en el deseo

La progesterona es, junto al estradiol, una de las hormonas sexuales femeninas con mayor peso en el estado de ánimo y en el deseo. La progesterona actúa como un regulador natural que contrarresta parcialmente los efectos de los estrógenos, moderando los picos de deseo impulsados por el estradiol. Su papel es clave durante la segunda mitad del ciclo menstrual (fase lútea), donde el aumento de sus niveles suele traducirse en una reducción notable del deseo sexual. 

La progesterona cumple funciones protectoras pensadas para un posible embarazo, pero también moldea directamente los altibajos del deseo. Además, cuando esta hormona se encuentra en exceso, provoca efectos secundarios que minan la líbido: fatiga, retención de líquidos y una clara disminución de la motivación erótica, convirtiéndola en uno de los principales responsables de los altibajos del deseo femenino. Por eso, al hablar de las hormonas femeninas, la progesterona no puede quedar fuera de la ecuación, ya que sus funciones van mucho más allá de la reproducción.

Progesterona y anticonceptivos

Hablar de anticonceptivos es también hablar de progesterona, ya que su versión sintética cumple funciones similares dentro del organismo. Además, los progestágenos sintéticos que contienen muchos anticonceptivos hormonales pueden influir en el deseo sexual de algunas mujeres.

Un estudio clave sobre esto es el ensayo clínico liderado por Davis et al., publicado en The Journal of Sexual Medicine, 2013. Los investigadores quisieron comprobar si cambiar de píldora anticonceptiva podía mejorar la función sexual en mujeres que ya notaban una bajada de la libido. Para ello, dividieron a las participantes en dos grupos: unas cambiaron a una píldora con un tipo de progestágeno, y otras a otra con un progestágeno diferente.

El resultado fue revelador: ambos grupos mejoraron su deseo y excitación sexual, aunque las píldoras tenían hormonas distintas. Esto derriba el mito de que ciertos progestágenos son «malos» para el deseo y otros «buenos». Este hallazgo confirma que las funciones de la progesterona, y sus versiones sintéticas, dependen de cada organismo, y no existe una fórmula única válida para todas las mujeres.

😣 ¿Qué factores alteran el equilibrio hormonal?

Este equilibrio depende de la comunicación constante entre el cerebro, los ovarios, los testículos y mensajeros como la FSH, que regula tanto la ovulación en las mujeres como la producción de espermatozoides en los hombres. Los principales factores que lo afectan:

  • Estrés crónico: El cortisol suprime la testosterona y altera la producción de estrógenos y progesterona.
  • Mala alimentación: Dieta pobre en nutrientes y alta en ultraprocesados.
  • Falta de sueño: Altera los ritmos de secreción de las hormonas sexuales.
  • Sedentarismo: Reduce la producción de testosterona y otras hormonas clave.
  • Ejercicio en exceso: Puede hacer que los niveles hormonales desciendan.
  • Edad: La menopausia, el embarazo y la pubertad afectan a las hormonas de forma natural.
  • Medicamentos: Anticonceptivos hormonales y corticosteroides.
  • Enfermedades: Trastornos tiroideos, diabetes o síndrome de ovario poliquístico (SOP).

Por otro lado, cuando los niveles de FSH se desajustan, también se resienten las funciones reproductivas, afectando por igual a las señales femeninas y masculinas del cuerpo. Vigilar estos factores ayuda a mantener estables tanto la progesterona como el resto de las hormonas sexuales, favoreciendo un ritmo menstrual más predecible.

👉️ ¿Cuándo hablar con un médico?

🔻 Señales de alerta:

  • Fatiga extrema sin causa aparente.
  • Cambios de peso inexplicables.
  • Alteraciones del estado de ánimo (ansiedad, irritabilidad, apatía).
  • Problemas continuados para dormir.
  • Ciclo menstrual irregular o ausencia de menstruación.
  • Pérdida de cabello o cambios en la piel.
  • Cambios bruscos y prolongados en la libido.

📌 Cuándo acudir:

  • Síntomas que persisten meses y no mejoran con cambios en el estilo de vida.
  • Cambios repentinos o graves (caída de cabello, variaciones de peso).
  • Síntomas que afectan a tu calidad de vida.
  • Antes de cualquier suplementación hormonal (nunca automedicarse).

Estas señales pueden estar relacionadas con desajustes en la progesterona, en la FSH o en otras señales sexuales que conviene revisar con un especialista. Llevar un registro de tu ritmo menstrual y de cómo varía tu deseo a lo largo del mes puede ayudar a tu médico a identificar mejor el origen del problema.

💡 Herramientas de apoyo al bienestar sexual

Los sextoys, los lubricantes y los aromas pueden acompañar este proceso. No sustituyen el trabajo de fondo, pero ayudan a reconectar con el placer.

¿Qué hormona produce las ganas de tener relaciones? La respuesta no es única, pero la testosterona es la que más peso tiene, seguida del estradiol. Las hormonas sexuales femeninas y masculinas trabajan juntas, y su equilibrio es la clave.

El deseo tiene muchas capas. ¡Nosotros nos ocupamos de una de las más sensoriales!

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